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Opinión - 3 diciembre 2018 - 21:43h

La agonía política de Susana Díaz

Paco del Río.

‘Si no gano, rompo la baraja’. Y es que así, no se puede jugar!!.
Saber perder forma parte del propósito, de la iniciativa a la hora de sentarse a la mesa y de los esquemas propios para trazar autocritica, mejorar y pulir errores. Claro, sin olvidar que toda competición necesita una regla de juego, siendo imprescindible respetar al adversario, que merece consideración, e inexcusablemente, sin malas praxis, sin trucos y manipulaciones poco reglamentarias, ya caducas.
No es sensato intentar el éxito sólo con los triunfos conseguidos en partidas anteriores. No suele ser, ni ventajoso ni aportan espíritu de superación en el terreno práctico de la jugada.
Mal, muy deplorable la reacción de la candidata socialista, Susana Díaz, minutos después de conocerse los resultados de los recién celebrados comicios andaluces.
Increíblemente incompetente y excesiva arrogancia de la sevillana ante la pérdida de escaños a favor de otras opciones políticas.
No es de recibo que ante su fracaso flagrante, y en su primera comparecencia pública, se comience a caldear ánimos, arengar a las masas y recurrir a movilizar ahora al electorado en señal de protesta, transmitiendo desde la izquierda esta consigna: ” hay que echar a la gente a la calle y volver al espíritu del 15-M”.
Comenzar mentalizado a los votantes para manifestarse en señal de protesta porqué su “jugada no ha resultado positiva” es poco democrático y limpia. Lo extraño de esta intención es que se intenta hacer, precisamente, lo que la gente acaban de realizar: hablar manifestamente en las urnas de manera legal y democrática.
¿Acaso el movimiento en la calle tiene un valor singular o superior al que expresa el ciudadano en unas elecciones democráticas y de derecho?. Es inexplicable la desconsideración que entraña esta frase de aliento a los vecinos por parte de la candidata socialista, dejando ver que si no gana “la lía parda”, manejando a los votantes y dándole ” una patada al tablero legítimo “, cómo diciendo; “si yo no triunfo, aquí no juega nadie”.
No se puede sintetizar los malos resultados socialistas en desprestigiar al contrario, insultar, calificar, descalificar/y menospreciar. Seguro mejor será hacer autocritica, visualizar los errores y empezar a proyectar un programa más propicio, desde la oposición constructiva, y no pretender conseguir en las calles y plazas lo que en las urnas “no coló “.
Los resultados soberanos del voto ha fijado su postura, donde el Psoe, o mejor la gestión de la socialista y su gobierno, no han salido bien parados en un claro descalabro “juego electoral “. Todo ello tiene varias lecturas, inexcusablemente exactas.
En primer lugar, falta de respeto y desconsideración a nuestra democracia, insultando y menospreciando la decisión de los andaluces en las urnas, quiénes han determinado, en su derecho a decidir, de manera firme, nuevas perspectivas para su pueblo, otras visiones políticas y apostar por la esperanza de mejorar una sociedad tremendamente sacrificada tras cerca de 40 años de inmovilismo socialista, dejando una estela desastrosa para la mayoría de los ciudadanos.
Por otra parte, Susana Díaz y su equipo, demuestra que tiene mal perder, inequívocamente no competitivo y, sobretodo, incompetente para dirigir el destino de una gran comunidad como es la andaluza en el Siglo XXI.
Se le olvidó que Andalucía ya no es la exclusivamente rural, la del pico y la pala, la del pantalón de pana y la hoz en medio de un trigal. Qué se trata de la más destacada de las 17 autonomías, en “su paisaje humano”, intelectualidad, capacidad de sacrificio e influencia histórica. Por aquí han pasado casi todas las civilizaciones a través del tiempo que, sin duda, influyen en la idiosincrasia del andaluz actual, y que se ha transmitido de padres a hijos, dando cómo resultado a un ser noble, ejemplar, tremendamente resolutivo y apto para decidir sobre su futuro.
Por tanto, cómo se atreve una líder político a intentar manejar, deliberadamente, a una sociedad de esta alta estirpe y categoría, afirmando con sus palabras, que ella solucionará la situación que han arrojado las urnas, revirtiendolas con el protagonismo de su electorado, pero en un escenario de protestas callejeras inadmisibles inmediatamente después del escrutinio de los votos.
Por otro lado, esta actitud demuestra que su oposición no será, ni constructiva ni democrática. Además, escasa de recursos y sin ningún aporte al futuro gobierno de San Telmo, ya que la clara intención apunta a desprestigiar al contrario manipulando al electorado.
Qué Susana Díaz es una excelente conocedora de la reacción y sensibilidad andaluza, no es necesario aclararlo. Así su estudio de “mercado politico”, junto al equipo de asesores de marketing social, tuvieron resultados optimos, y puede sentirse orgullosa y satisfecha. Ya no sólo ha dirigido Andalucía por la senda que más les convenia, sino que el excesivo éxito le llevó al fracaso histórico del socialismo en nuestra comunidad en esta gran manifestación pública del 2 de Diciembre.
En conclusión, se puede decir que el ambicioso éxito atonta, mientras el fracaso hace espabilar, rehacerse y mejorar.
La partida no se gana hasta que termina, y jamás se puede ambicionar ser ganador impertérrito ni siempre.
Para ganar hay que saber perder, y las cartas boca arriba.
Siempre hay quién descubre el truco y pierde la ilusión.
– Paco del Río

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