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Algeciras, Castellar, Jimena, La Linea, Los Barrios, Medio Ambiente, San Roque, Tarifa - 15 enero 2019 - 10:19h

Más de 100.000 abejeros europeos cruzan este año el Estrecho y reflejan una mejor situación de la especie

Abejero Europeo

Más de 100.000 ejemplares de abejeros europeos (Pernis apivorus) cruzaron el estrecho de Gibraltar este año en su viaje migratorio al sur, según el recuento realizado por el Colectivo Ornitológico Cigüeña Negra (COCN), responsable del seguimiento de la migración de varias especies en la zona desde hace muchos años. Para Francisco Montoya, uno de los coordinadores del trabajo, “es la primera vez que se que se llega a contar tantos”, y cree que esta cifra ‘bestial’ se acerca más a la realidad y habla de una situación más positiva de la que reflejan otros estudios realizados hasta la fecha.

El censo, que COCN elabora desde 1996, se ha llevado a cabo entre el 15 de agosto y el 15 octubre, “fecha en la que ya ha migrado la mayor parte del contingente de la especie”, detalla la entidad en un comunicado. Desarrollado como voluntariado ambiental, el conteo se ha realizado en tres turnos diferentes de quince días de la mano de expertos acompañados por voluntarios (este año, españoles y franceses) adiestrados en la materia, y se ha utilizado como base la Estación Ornitológica de Tarifa (perteneciente a COCN – Ayuntamiento de Tarifa / Diputación de Cádiz), aunque se ha recurrido a varios observatorios de la zona. Junto a Montoya, el censo ha sido también coordinado por Óscar Vilches, ambos de forma voluntaria, y tan solo el trabajo de campo supuso un total de 1.260 horas.

Ante la idea de una posible recesión de la especie, Vilches defiende que “los datos que nos revela el censo nos muestran una estima de abejeros que cruzan por el Estrecho mucho mayor de lo que se pensaba”. Y eso que censar en este punto no es nada fácil por el gran número que pasan, su altitud y, especialmente, por el frente amplio con el que acometen su migración. En este sentido, Montoya describe cómo “el Estrecho tiene unos 50 kilómetros de ancho y más de 15 pasillos migratorios que las aves van a usar en relación a las condiciones ambientales. De hecho, aquí las condiciones ambientales son cambiantes y muy peculiares. Aquí, no vale quedarse solo en un observatorio”, sostiene. Por eso, “intentamos optimizar nuestros observatorios y nos vamos desplazando a uno u otro según las condiciones: si hay viento muy fuerte, altas temperaturas…”. “Es un método complicado, pero deriva de la experiencia de 20 años”, defiende.

El naturalista considera que con esta metodología en la que “tú vas a buscar a los bichos teniendo en cuenta por dónde pueden pasar, en lugar de esperar a que pasen por donde tú estas” se obtienen números más reales. Y así apunta que “estos datos más positivos los hemos obtenido también con otras especies, como la cigüeña blanca, gracias a este método”.

Además, los investigadores han contrastado sus datos con los trabajos sobre la especie de nombres históricos como Francisco Bernis, que en el año 1972 contó unos 60.000 abejeros europeos. Esto era un impulso para aplicar esta metodología, “similar a la que en su día empleó el profesor Francisco Bernis y posteriormente el también profesor Manuel Fernández Cruz, aunque con una mayor optimización”.

Así, diariamente se seleccionaron los observatorios en función de las condiciones ambientales, principalmente la dirección y velocidad del viento. Esto derivó en el uso de los observatorios comprendidos desde Sierra de la Plata (Tarifa), ante la presencia de vientos fuertes de levante, hasta la Sierra del Arca (San Roque), en el caso de vientos fuertes de poniente, más ocho observatorios más situados entre estos dos puntos.

Añadido a ello, han tomado nota de las condiciones climáticas en ocho puntos de la Península, desde Barcelona, a Lisboa. De esta forma tenían información de la fuerza y dirección del viento, de las temperaturas, de la cobertura de nubes o de la presión atmosférica, ya que, en este último caso, “de ella depende que los pájaros tengan que hacer un mayor esfuerzo a la hora de volar, por ejemplo”, deja caer Montoya.

Paralelamente, se ha realizado una petición a numerosos grupos y ornitólogos de Europa occidental y del norte de África para poder definir las rutas de estas aves desde el sur de Europa hasta el estrecho de Gibraltar, así como de observadores de todo el país. Datos que también les eran prácticos para la observación día a día: cuando comprobaban un paso por Francia, País Vasco o Cataluña, sabían que “en tres días los teníamos aquí, en el Estrecho”, recuerda.

Gracias a todo ello, durante el estudio se han podido observar y censar un total de 212.714 aves de 147 especies diferentes. De ellas, 101.284 fueron abejero europeo en su cruce migratorio por el estrecho de Gibraltar, alcanzándose los mayores números durante los primeros días de septiembre, y siendo de destacar la cifra de 29.964 abejeros en un solo día, el 3 de septiembre.

Con estos datos, el objetivo a largo plazo es realizar un estudio más profundo que englobe detalles como patrones de migración, horarios de paso, rutas y fenología (el estudio de las repercusiones del clima sobre los fenómenos biológicos de ritmo periódico) tanto de individuos adultos como de juveniles, y cuyas conclusiones se plasmen en un artículo con la finalidad de conocer algo más acerca de la migración de esta rapaz. Con base en dicho artículo, se llevará a cabo la edición de una guía de identificación de la especie, en la que se tratará de mostrar “su increíble variabilidad cromática, así como diferencias entre sexos y edades para su correcta identificación”.

Finalmente, también serán objeto de análisis las distintas problemáticas y causas de mortandad que afectan a esta especie durante su migración. Así, por ejemplo, “en la provincia de Cádiz llevamos casi 40 de estas aves muertas por causas eólicas en los últimos años, según datos de la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente en Cádiz”, lamenta.

Todo este trabajo, recalca Montoya, se ha llevado a cabo sin subvención alguna, siendo financiada por los socios del grupo, compuesto por personas individuales y pequeñas empresas de Tarifa. Así, reclama que al trabajo de campo hay que sumarle “muchísimas horas” de análisis de datos -unas 250-, acciones previas para convocar a los voluntarios, acondicionar las instalaciones…”un trabajo que nadie ve, pero que está ahí”, reivindica.

Todas estas observaciones son públicas en la Base de Datos del Colectivo Ornitológico Cigüeña Negra y analizables por la comunidad científica.

Mónica Rubio

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