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Opinión - 1 febrero 2019 - 8:50h

Nada está en su sitio

Juan Antonio Palacios Escobar

Juan Antonio Palacios Escobar

En los últimos tiempos todo parece haber cambiado y nada estar en su sitio. Desde una posición ética del ejercicio de la política es legitima la discrepancia, y el debate argumentalmente duro, lo que no es admisible es abrir la veda del “todo vale” para darle carta de naturaleza a la mentira y el insulto

Estamos viviendo una atmosfera a todos los niveles territoriales y políticos, de crispación y guerra sucia. Desde el ataque y la agresión a sedes locales de partido como el de PODEMOS en La Línea de la Concepción, hasta la campaña que la derecha ha montado contra el Presidente Sánchez o la articulada a través de las redes sociales contra Iñigo Errejón acusándole de “Más traición”.

 También estamos asistiendo a  tensiones internas en la formación morada que entre otras cuestiones ha  terminado, de momento, con la dimisión del Secretario General, Parlamentario y Senador de PODEMOS Madrid Ramón Espinar, que reconoce que “NO se dan las condiciones para llevar a cabo el proyecto” de la formación morada ¿Qué ha sido del ideario de aquellos que querían asaltar los cielos?

 El diagnóstico de la situación de la formación de los círculos  es más bien de DESUNIDOS PODEMOS o tal vez PODÍAMOS. Se querían tanto que iban repartiendo besos a propios y extraños, y tal y como cantaba la inolvidable Rocío Jurado “se les rompió el amor de tanto usarlo”

 Y la crisis interna es tan grave que PODEMOS  adelantó la reunión del Consejo Ciudadano estatal al miércoles 30 de Enero, que estaba convocado para el 2 de Febrero. Parece que se han enterrado las hachas de guerra, al menos de momento y están dispuestos a pactar con Errejon, a quien ayer llamaban traidor

Nos resulta indignante y vomitivo,   que algunos intenten aprovecharse de situaciones de dolor y desgracia como en el caso Julen, que ha sido motivo de atención mundial y que tan tristemente ha finalizado con la aparición de su cuerpo sin vida, tras 299  horas de esfuerzo y sacrificio, de 300 personas, y España y el mundo entero conteniendo la angustia y asomados a un pozo.

No digo que sea el caso, pero muchos ciudadanos y ciudadanas se preguntan sin obtener respuestas ¿Qué pintaba, dicho con todo el respeto  Juan José Cortés en todo esto? ¿Por qué se utilizó el nombre de Julen y su situación en la Convención del PP?  Por consideración  a la familia y a todo el País que lloramos la muerte del niño, actitudes como éstas  no deberían repetirse. Pensemos que ha sido un error sin mala intención.

Por cierto mi homenaje y reconocimiento desde esta columna a todas las personas que desde el protagonismo o el anonimato, han hecho su trabajo para rescatar a Julen, de quitarse el sombrero, comenzando por la Brigada Minera de Rescate Asturiana, pasando por los Bomberos y la Guardia Civil  y finalizando por el último voluntario de Protección Civil.

Hemos de concluir sin aspavientos ni rasgarnos las vestiduras, que ni todos somos buenos y excelentes ante la desgracia ajena, ni nos comportamos éticamente con los demás en el propio provecho político. Pero no piensen mal, este razonamiento solo es propio de gente mala y diabólica, porque todo fue hecho con la máxima exquisitez y generosidad.

En otro orden de cosas, nada parece estar en su sitio, y entre estridencias, chantajes y humillaciones, liderazgos autoritarios, mesiánicos y personalistas, algunos olvidan que lo de la democracia, aunque les moleste y ponga en cuestión su soberbia es algo participativo, en la que todos somos y debemos ser protagonistas.

Nos encontramos con Venezuela, en una diatriba entre el dictador Maduro y el líder de la oposición que se ha autoproclamado Presidente Guaidó y al que ahora no dejan salir del País,   al borde de una guerra civil, mientras que los poderosos del mundo reparten sus apoyos, y el pueblo venezolano espera recuperar la dignidad de un Estado democrático que desde una Tierra  rica puede hacer frente a sus necesidades.

Finalmente  el Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en la línea de lo que sostiene la Unión Europea ha  reconocido a Juan Guaidó como Presidente Interino e insta a que se convoquen Elecciones democráticas con toda celeridad para que se normalice la vida en Venezuela.                                                                                                                

Cuando nos invade el desasosiego, entre lo humano y lo ridículo, compromisos e intereses, y la realidad nos parece que supera a la ficción, nos damos cuenta que desde el ejercicio de la responsabilidad se pasa muy mal, por mucho protagonismo que te otorguen, muchas fotos en las que salgas y titulares que acapares, al final te encuentras solo frente a la decisión, y debes tener la valentía de tomar la iniciativa y tirar hacia adelante.

Hay cosas que por mucho que nos la expliquen no lograremos entender, así esa relación de dependencia entre Quim Torra y Carles Puigdemont, es algo que no produce ningún beneficio al pueblo catalán y de la que cada día más independentistas se desenganchan, ya que es posible que acumulen más falsedades que Donald Trump, un total de 8.158 en estos dos años de mandato.

Tampoco vemos la decencia en su sitio dentro del mundo del deporte cuando hacen el “paseíllo” por los Juzgados Cristiano Ronaldo y Georgina y tras haber pactado 18,8 millones de euros de multa y 23 meses de prisión por delito fiscal, se ríen. La pregunta es ¿De qué? Y yo  diría más bien de quienes y la respuesta es muy fácil, de nosotros.

Padecemos demasiadas intrigas, envidias y crisis, en las que nosotros como ciudadanos, no existimos, y solo se percibe una feroz lucha de los protagonistas políticos por el poder, cuando mejor sería que se pararan en la humanidad y la necesidad de la gente, que estuvieran preocupados por sus propias miserias.

Nada parece estar en su sitio, entre amores y desamores,  partidos o plataformas, circos, esperpentos y paripés. Se abre un camino preocupante que hemos de parar como gente comprometida, y es cualquier intento de involución en el marco de los derechos.

Hemos de exigirle a nuestros gobernantes, una comunicación permanente, clara y eficaz de todo lo que hacen, que sepan negociar y manejar adecuadamente los conflictos, sabiendo incrementar los recursos financieros y optimizar los gastos.

Necesitamos combatir a todos aquellos que solo quieren derribar lo hecho, empujarnos hacia el abismo , destruir lo bueno y atacar a cualquiera  que sea capaz de poner en marcha una idea . Por ello hemos de ser claros, definidos y concretos.

Tenemos que dedicar nuestro tiempo como líderes  no en giros, que no conducen a ninguna parte, ni en exigencias que somos incapaces de cumplir ni sembrando discriminaciones que lejos de aglutinar solo logran desunir y separar, sino que hemos de saber acoger  y recibir, contener y respetar, aceptar, escuchar y comprender a todos los que tengan algo que decirnos y aportarnos.

Cuando entre rupturas y cosidos, desastres y revulsivos, no resolvemos ningún problema y agravamos cualquier crisis, las cosas parecen no estar en su sitio, y nos encontramos entre los límites del decoro y el exceso de la desvergüenza.

Para que las cosas encuentren su equilibrio y su sitio, no podemos querer contarlo todo ni ocultar lo más importante, decir solo lo justo o hablar demasiado, luchar contra  y trabajar a favor, dejarse la piel o aceptar lo que nos mandan, remediar la pobreza, superar la incultura y combatir el fanatismo.

Cuando suenan tambores y nos anuncian que algo va a suceder hemos de reflexionar que lejos de encontrar el problema lejos de nosotros, esté en nuestro interior, nuestra soberbia y nuestra vanidad, que nuestra historia se refleja en nuestros rostros,  y que cambia todo para que nada aparezca en su sitio.

En un suspiro lo que ayer nos parecía blanco hoy resulta ser negro, lo que amargo nos sabe dulce, y lo visible se torna invisible, para encontrar que todo vuelve a estar en su lugar aunque lo hayamos cambiado mil veces, quizás porque la percepción que tenemos del espacio y del tiempo está en nosotros mismos.

                      

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