Escritores de fama internacional como Ernest Hemingway o Arturo Pérez Reverte, empresarios de aquí y de allí, obreros, familias o buenos aficionados a la gastronomía. Todos ellos han tenido la oportunidad de pasar en los últimos 131 años por Casa Bernal, uno de los establecimientos más emblemáticos del Campo de Gibraltar, que este lunes echa tristemente el cierre y apaga sus fogones. Más de un siglo dando de comer a locales y turistas en la casa de comidas más antiguas del Campo de Gibraltar y que ha seguido en las mismas manos desde prácticamente su fundación: las de la Familia Bernal.
May Bernal, segunda por la izquierda, anoche después del cierre, donde los incondicionales amigos no se quería marchar
Este restaurante familiar de dos tenedores se encuentra (mejor dicho, se encontraba) en una bonita y antigua casa andaluza del siglo XVIII y fue puesto en marcha por Ernesto Faba al que siguió Francisco Bernal. A éste le siguieron su hijo Antonio y seguidamente sus nietos Antonio, más conocido por Kuki (recientemente fallecido), y May, su hermana que se ocupaba de la cocina.
Era un auténtico local con encanto al que aún se le seguía denominando casa de comidas, que era como se conocía a los restaurantes más económicos en la primera mitad del siglo XX. El local ocupaba una casa de dos plantas que era de un gibraltareño que se llamaba Ernesto Faba, y que fue él que la abrió como bar. Aficionado al flamenco, era raro el día que no había algún cantaor junto a su barra. Tras alguna diferencia familiar, Ernesto Daba le cedió el local a Francisco Bernal, y desde entonces ha sido punto de encuentro de muchísima gente.
Ese era el caso del escritor inglés Ernest Hemingway, frecuente visitante de Casa Bernal y aficionado al ‘Tres Pepas’ de la casa Domecq, y también de mucha otra gente importante, generales y comandantes importantes de renombre y artistas como Imperio Argentina, que tenía una casa en Campamento. Arturo Pérez-Reverte también fue un habitual de este restaurante campogibraltareño e incluso llegó a inmortalizarlo en su afamada obra ‘La Reina del Sur’.
Casa Bernal ha tenido mucha historia, y no sólo por las personas que han pasado por allí a lo largo de los más de 130 años. Sus maderas provenían de los barcos ingleses que participaron en la batalla de Trafalgar y por sus mesas han pasado multitud de personajes y de curiosos llamados por sus ricos guisos, más de 50, que han ido cambiando a diario. Han tenido platos típicos del Campo de Gibraltar casi desaparecidos y con mucha historia, como el rosto, un guiso con pasta italiana, que recuerda a la boloñesa o la minestra, una evolución de la sopa de verduras, también de influencias italianas e inglesas. Además, riñones al Jerez, higaditos de pollo encebollaos, rabo de toro, fideos a la marinera, cordero guisado o San Jacobo. Platos con influencia de la cocina malagueña, de la gaditana, de la serranía de Ronda, y también la cocina del Peñón que es internacional ya que está compuesta por cocina hebrea, maltesa y mora.
Han sido platos que han pasado de generación en generación, una gastronomía la del Campo de Gibraltar ha tenido siempre la mejor cocina de España, que ahora ha tenido que poner su punto final.
May Bernal: “Cerramos pero…no sabemos qué nos deparará el futuro”
May Bernal ha tenido ocasión de hablar acerca del cierre de este emblemático negocio y nos cuenta que la decisión viene motivada por la muerte de su hermano ya que “era la persona que estaba aquí en el negocio y hoy no tengo a nadie para continuarlo”.
“Hoy por hoy el cierre es definitivo, pero no sabemos qué nos deparará el futuro”, dice May, quien ha destacado el pesar de su familia porque “por aquí han pasado generaciones”.
“Nos sentimos amigos y hermanos del pueblo de Gibraltar y tratamos a todos como de la familia, porque es el emblema de esta casa, hacer sentir a todo el mundo querido, todos ha sido bien recibido, desde gente importante a gente humilde”, comentaba May, quien recuerda que las traviesa de los techos “son de los barcos de la batalla de Trafalgar, algo que cuenta mi padre”




Y del charly nose acuerdan de juan carlos mauricio gonzalez un trabajador como no los hay y que estuvo 30 años hay al pie del cañon dia tras dia y pieza fundamental de ese restaurante