Dos perras acogidas en la ONG y que finalmente fueron dadas en adopción.
En estos días previos a los reyes magos, hay un regalo que muchas veces se hace por capricho, sin concienciación, como quien compra un juguete y se aburre, o siente que en algún momento el juguete se convierte en ruidoso o molesto, puesto que este juguete no es un objeto, sino un ser vivo, un animal, un perro que en demasiadas ocasiones termina en la calle o en las perreras por irresponsabilidad de sus dueños.
Este martes, Diario Cope ha estado hablando con la voluntaria y miembro de la Junta Directiva de la Protectora de Los Barrios, Rosalía Méndez que ha explicado que la ONG está inmersa en un proyecto pionero en España, donde comparten espacios con la perrera municipal para prestar los servicios oportunos a estos perros,- como ser esterilizados, curarles enfermedades o llevarles al veterinario-, de cara a dar en adopción a los perros que llevan diez días en la perrera- y como marca ley-, deben ser sacrificados.
Esta perrera no es sino una empresa privada que presta sus servicios a los siete municipios que componen el Campo de Gibraltar, y que por ley recogen los animales de la vía pública, cuestión que debe ser abordada desde los consistorios pero que realizan a través de la concertación con ciertas empresas, como esta, que como se indicaba, tras los diez días que marca la ley, sin que el can haya reclamado por su dueño, no presente microchip o no sea adoptado, pasa a sacrificio, cuestión que si bien cruel, tiene un matiz práctico puesto que las instalaciones no pueden albergar la media de 70 perros que son instalados allí cada mes.
Abundando en este tema, desde la Protectora de Los Barrios mantienen concertaciones con asociaciones extranjeras para que estos perros sean adoptados en distintos países tales como Inglaterra, Suiza, Alemania o Finlandia, lugares que en palabras de la voluntaria tienen un nivel de solidaridad, concienciación y responsabilidad muy alto con sus mascotas, muy diferente de la realidad española con que se involucra de manera “más ficticia a través de las redes sociales, pero a la hora de la verdad, lo cierto es que nos vemos muy solos”.
Estas asociaciones contactan con la Protectora a través de contactos de gente afincada en España, e incluso hay una página donde suben fotos de los perros en su hogar de acogida, a través de la página Spanish Stray Dog, indicando que “no digo que no haya malos adoptantes en el extranjero, pero tienen otra forma de afrontar este problema”.
La ONG necesita un mínimo de cinco mil euros al mes para continuar con su actividad, siendo la mayor parte de los gastos a cargo de asociaciones extranjeras. A lo que se suma, tratamientos y operaciones de perros enfermos, financiándose también gracias a las adopciones que rondan entre los 125 y los 130 euros, según sea macho o hembra, que son entregados a sus dueños con microchip, vacuna, castración y desparasitación.
Rosalía Méndez ha explicado que actualmente están con el caso de un perro de 9 años, que ha sido llevado a la protectora tras haber tenido un problema con un niño, un perro que no está castrado ni adiestrado, cuestión que no ocurriría en el extranjero, donde los dueños suelen invertir en tales menesteres en caso de encontrarse con perros con problemas de conducta, siendo una “cuestión de educación”.
Desde aquí animamos a todos aquellos que quieran ayudar aportando su granito de arena, bien sea llevando a cabo labores de voluntariado, o adoptando un perro, a que se pongan en contacto con ONG SOS Perrera de Los Barrios para que ningún perro se vea sin hogar por haber entrado en el mismo por un mero capricho.




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